martes, 7 de marzo de 2017
Mi confrontación con la codependencia
En mi caso, soy hija adulta de un enfermo, toda mi vida viví con él, aceptando y tratando de aliviar sus malestares, sintiendome culpable por sus estados de ánimo fuesen buenos o malos; ahora entiendo que lo que buscaba era cariño y ese solo lo obtenia cuando el estaba en crisis y yo era ese soporte para su crisis. Si él estaba mal, yo estaba peor, si el estaba bien me preocupaba que ese estado de bienestar pudiera ser corto, es desgastante esta a la espectativa de cuando va a recaer y de que modo va a suceder.
¿Cómo llegué a esto? ¿Cómo descubrí lo que me pasa?
Fue un camino de casi dos años y seguimos en ello, aunque como ya he dicho, toda mi vida ha sido asi y la confrontación es lo mas horrendo que he podido vivir en lo que llevo de vida.
Voy hablar de él un poco, no es una mala persona, al contrario, es bondadoso y cariñoso, tiene sus modos de expresar su cariño, conmigo fue muy diferente a con mis hermanos. Al ser la mas chica pues quería ser más mimada por él. A su manera expresa su amor y preocupación por mi, aunque su modo me sobreprotege y siento que me ahoga ahora que soy mas grande, pero así es él y es algo que tengo que trabajar para poder dialogar con él sobre eso sin que sea un reclamo ni un chantaje.
Mi familiar es una persona adicta a la bebida, siempre ha tenido ese problema ya que con eso él pretende solucionar sus problemas emocionales, lo cuál sabemos que es mentira, pero además de eso, tiene un problema obsesivo con el control de todo, de querer ser visto y que todos le vean.
Desde que tengo uso de razón, mi familiar y la bebida digamos que son uno mismo, no se pueden despegar, no quiere despegarse. Él ha buscado ayuda en AA, en terapias, con psiquiatras, en la iglesia, en malas amistades. Nada le ha funcionado o mas bien él no ha dejado que funcione. Ahora tiene un problema mas grande porque ya tiene un daño neurológico y necesita medicación para ello, además de problemas cardiacos provocados todos ellos por su adicción.
Y todo lo que recuerdo son crisis, hospitales, sanatorios, medicamentos, esconder las bebidas, buscar las bebidas que él esconde, gritos, reclamos, confrontamientos, chantaje, alguno que otro golpe y que me compraba lo que quería cuando se sentía culpable por el maltrato que sabe que hizo sin estar del todo conciente. Todo esto propio de alguien enfermo.
En ese trajin, él enfermo y tuvo dos cirugías en un año, ese año fue particularmente difícil y extenuante porque él se quejaba siempre de todo, y como buenos codependientes nosotros tratabamos de rescatarlo y ayudarlo; fuímos a urgencias mas de un par de veces, todo para que lo regresaran porque no era urgente y su problema esta programado para solucionarse en una cirugía a su tiempo. Durante ese tiempo no bebió pero si nos desgastó mucho. Llegó el momento en que sin darme cuenta mi cuerpo comenzó a gritar, pero no hice caso, eran gritos tontos que no ameritaban mucha preocupación.
Pasaron sus cirugías, el se repuso y volvió a las andadas...
Cada vez eran mas problematicas esas recaidas pues sucedían cuando salía con mis amistades, regresaba y estaba esa sorpresa; eso me llevó a pensar que era culpa mía por dejarlo e irme a divertir, así que poco a poco fuí dejando mis amistades y las pocas que quedaron eran las típicas amistades de un codependiente, las amistades que necesitan ser rescatadas y que al salir de su problema te dejan atrás dejando un gran vacío.
Todo se complicó mucho más para mí porque comenzaba a sentirme mal, trataba de hacerme cargo de mi malestar y encima, en ese punto él tuvo una recaida más, una recaida que me dolió mucho porque me echó la culpa de ella por estar enferme, llegó a decirme que si no me iba yo él lo haría... Duro ¿verdad?
Llegó el punto fulminante de su enfermedad en esa recaida, tuvo una congestión alcoholica que antes jamás había visto, no lo quisieron recibir en el hospital porque "iba drogado". Él es un paciente psiquiátrico + bebedor = si, iba drogado...
Lo aceptaron en el seguro social ya muy mal y nos daban pocas esperanzas de que siguiera con nosotros, contra todo pronostico salió, pero no como quisiera, se salio del hospital; se veía tan tan mal que fue la primera vez que desee que Dios lo hubise llevado con él para no pasar de nuevo por lo mismo, para que descansara de esos demonios que le persiguen y no le dejan vivir y también para poder estar más tranquilos y que dejara de ser doloroso para todos; y me sentí como el peor ser humano de la historia, esa culpa fue horrenda, aún cuando recae de nuevo llego a tener ese sentimiento. A los tres días se lo llevaron de urgencias otra vez y ahora si bien vigilado. Estuvo cerca de una semana internado, mi madre y yo nos turnabamos para no dejarlo solo y de nuevo comenzaba el rescate.
Ese vacío fue mas grande cuando mi cuerpo comenzó a gritar mas fuerte. Comencé a tener problemas de colesterol, triglicericos, ácido úrico, problemas de sueño y ahora ser que ese problema de sueño no es porque no tuviera ganas de dormir, era por un conocido mío ya que se llama ANSIEDAD.
Tuve análisis de tiroides, analisis de sangre, ultrasonidos de ovario.... y nada....
La doctora dijo "hay que hacer dieta y ejercicio", pesaba 81kgs ya... ¿En qué momento?
Para ese entonces comence a medir mis alimentos, aunque mi cuerpo en realidad pedía poco porque tenia esa enfermedad que a todos nos da llamada COLITIS NERVIOSA, la controlé con medicamento y decidí ir a terapia psicológica para ayudarme, lo recomendo la doctora y ese fue mi primer paso; la terapia ayudó en su momento, ahí me presentaron a la DEPRESIÓN. Pude con ella (según yo), pero a medida que pasaban las terapias algo iba cambiando... Ya no era lo mismo, mi mente comenzaba a pensar en cosas que nunca antes había pensado, comenzó a crecer un deseo, ¿de qué? quién sabe, pero lo que es seguro es que no era igual.
Pasaron un par de meses y mi enfermo comenzó a tener dolor de muelas, se tiraba a la cama de dolor, yo lloraba porque no podía controlar, lo que supe es que se terminó su medicamento psiquiátrico y por eso los achaques, y de nuevo a proteger, de nuevo a rescatar, lo acompañe con la dentista, le madó medicamento y se sintió mejor, pero la que no estaba bien ya era yo... Comencé a tener dolor de espalda muy fuerte, mi pierna dejó de moverse tan livianamente como suele hacer.
Y de nuevo, fuí a terapia, regresé y mi enfermo había recaído.
Mi cuerpo comenzó a rechazar la comida, mis problemas estomacales eran cada vez más agudos, mi ansiedad aumentaba y si a eso le sumo estrés y fatiga crónica... dormía de 3 a 5 horas diarias... tenía ataques de pánico, sofocos, mucha pesades y fue cuando comencé a pensar en desaparecer para ya no sufrir y que nadie sufriera viendome así. Comenzaba a conocer algo ya conocido pero un poco mas profundo, esta vez se llamaba DEPRESIÓN MAYOR.
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